Parte V
Por eso, cuando el mundo nos pregunte
quién somos bajo el peso de los años,
quizá baste escuchar lo que nos dice
la voz que permanece sin engaños.
No busques solamente en los espejos
la imagen que los otros han formado;
ni entregues tu verdad a los reflejos
de aquel que por demás ya fue juzgado.
Mira dentro de ti, sereno y fuerte,
sin miedo a contemplar lo que allí mora;
quien se atreve a enfrentarse con la muerte
encuentra la verdad que le atesora.
Tres rostros en nosotros se congregan,
tres formas de una misma criatura;
tres voces que en el alma se despliegan
buscando comprender nuestra figura.
Pues nunca terminamos de encontrarnos,
ni acaba nuestra lenta construcción;
vivir consiste siempre en revelarnos
y hacer de nuestra vida, motivación.
Tres rostros en un solo ser humano,
tres formas de mirar nuestra verdad;
tres caminos que llevan de la mano
hacia una sola y honda identidad.
Y así, cuando la vida ya se apague
y calle para siempre nuestra voz,
quedará aquel, al que nadie lo halague
al despedirse, de este mundo tan feroz.
L. Carlos de Torres Segovia
Murcia
septiembre 2026