🏰 ROMANCERO
DE LA FAMILIA
DE TORRES DE NAVARRA
I. Del origen Real de los Torres de
Navarra
De las nieves de Navarra,
bajo el monte, junto al valle,
donde el Ebro en su murmullo
besa el trono de los grandes,
un apellido, De Torres, nombre
de nobleza y de linaje;
de reyes viejos de Estella,
de los fueros, de los lares.
Surgieron de
sangre de reyes,
por herencia y por coraje,
y en su escudo, una corona,
águila bicéfala y torres al aire.
De los
bosques del Roncal
bajó un día su estandarte,
y en Navarra resonaron
sus clarines,…….al combate.
“Por la fe y
por la corona,
por Castilla y por su madre,
iremos donde la cruz
nos reclame y nos ampare.”
II. El viaje hacia el Sur
Por Castilla
caminaban,
al paso firme y leal,
De Torres, hijos de guerra,
de armadura y de cantar.
Pasaron
duros inviernos
pasaron hambre, necesidad
hasta hallar en tierras moras
la promesa del altar.
Jaén, la de
altos torreones,
les miró con su mirar:
tierra de oliva y de fuego,
tierra de sangre y de pan.
Dijo el
viejo capitán:
“Navarra se queda atrás,
pero el alma no se entrega,
ni la historia, nos ha de olvidar.”
III. La toma de Jaén
Brilló el
acero en la aurora,
retumbó el eco marcial;
los moros en la muralla
rezaban por no caer más.
“¡Por Santiago
y por Navarra!”,
“¡Por España, mi lealtad!”
y la torre del castillo
se tiñó de claridad.
Abrió el cielo en rojo y oro,
como si Dios estuviera allá,
y el pendón de los De Torres
besó el muro y se alzó triunfal.
Desde
entonces en Jaén
su blasón vino a morar,
con el águila y la torre,
con la espada y su lealtad.
IV. Fundan solar y memoria
Al abrigo de
olivares,
en sus tierras quisieron quedar;
al sur hallaron descanso,
y en Jaén su nuevo hogar.
Levantaron
casa de piedra,
con reja y patio solar,
donde el eco de Navarra
se mezclaba al del cantar.
En los
muros, los escudos
de su antigua heredad,
y en los rezos, la memoria
de los reyes en su afán.
V. Los siglos y la estirpe
Pasaron
siglos y guerras,
vino el tiempo a reposar;
más el nombre de los Torres
no dejó de resonar.
Hidalgos
entre los nobles,
en consejo y en el altar,
fueron jueces, fueron padres,
de palabra y de lealtad.
Cuando el
reino fue Castilla,
cuando el reino fue unidad,
sus apellidos, antiguos,
ya sonaban con solaz.
VI. Epílogo del linaje
Hoy, aún se canta en la noble ciudad
de Jaén la copla del olivar:
con la estrella y con la paz.”
Si escuchas
junto al castillo
cuando el viento quiere hablar,
oirás voces que resuenan:
—¡De Torres, y en su lugar! —
¡Gloria a aquella casa noble,
del alma clara admirad,
que unió la sangre del norte
con el sol y el olivar!
L. Carlos de Torres de Navarra
Segovia
Murcia octubre 2025